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Cómo olvidar a alguien

Si se trata de cómo olvidar a alguien, debes tener en cuenta dos principios y algunas reglas. Todo ello es relativamente sencillo.

Olvidar a alguien es un cambio que va a ofrecer resistencia dentro de tu cabeza.

La mayoría de la gente trata de olvidar simplemente. Es como si apretando los ojos con fuerza creyeras que van a desaparecer de tu memoria los momentos, situaciones compartidas y todo tipo de vivencias relacionadas con esa persona.

Pero sí que hay un método para solucionar esto que ahora te obsesiona.

Como olvidar a alguien
Hay que saber dónde buscar, para conseguir olvidar algo que nos obsesiona

Aunque antes tendrás que confiar un poco en mí y dejar que te ponga en antecedentes de cómo funciona cualquier relación entre sucesos dentro de nuestra cabeza. Tendrás que saber cómo funcionan este tipo de cosas.

EL OLVIDO Y EL CONCEPTO TIEMPO
Antes de nada tenemos que saber que olvidar a alguien o algo, requiere estar familiarizado con lo que es el tiempo y de cómo se forma nuestra historia de vida, poco a poco, en nuestro interior.

Ten un poco de paciencia, hablaremos enseguida de lo que tanto te preocupa, pero hay que sentar primero unas bases sólidas de lo que después vamos a analizar.

Hablemos pues de lo que es el tiempo.

Aprender a gestionar el olvido es aprender a gestionar el tiempo.

Tenemos que identificar qué tiempo, del tiempo que hay, es el nuestro y cómo podemos cambiar cosas dentro de él.

A menudo, en cualquier área de nuestra vida, hay muchas personas que se quejan de no tener tiempo: “No tengo tiempo” dicen angustiados, y sin embargo, el tiempo es lo único que está repartido de forma abundante y justa. Grábate en la cabeza que todo el mundo tiene todo el tiempo que hay: ¿Conoces a alguien con más tiempo que tú? ¿O con menos?. Cuando te convenzas de esto, empezarás a notar que no estás en desventaja con nadie.

Si tú lo tienes todo, en algún lugar estará la parte que quieres olvidar o por lo menos controlar.

Y lo más importante: Nadie desde fuera de ti puede decirte qué lugar ocupar en tu tiempo, porque todo el tiempo que hay es tuyo.

Normalmente consideramos que el tiempo es un fluído que avanza de atrás hacia adelante y que nos arrastra.

Pero eso sería como considerar que en una película los actores se mueven y viven escenas que transcurren de forma continua. Y aunque la intención del productor es causar ese efecto, una película no es más que una ristra de fotografías, muchas fotografías, pegadas una junto a otra, con pequeñas diferencias entre una y otra, y que vistas a cierta velocidad se parecen bastante a un movimiento real.

Está bastante bien conseguido, pero no es más que una ilusión consentida por nosotros mismos.

De la misma forma las escenas y vivencias que pretendemos olvidar están ahí, dentro de nuestro tiempo, están paradas en alguna parte, y sólo cuando nuestra memoria las reproduce seguidas, sólo entonces nos parecen vivencias reales.

El problema está en que según nuestra creencia de cómo suceden las cosas, lo que nos ocurre hoy –ahora mismo- es fruto de un pasado que ya no podemos cambiar, ¿Y el futuro?: ¿Quién controla eso?.

Además, si nuestra vida es el resultado del pasado acumulado, son demasiadas las cosas que han intervenido ahí. Aunque pudiéramos, tampoco sabríamos qué cambiar exactamente ni adónde nos hubiera llevado ese cambio.

Sea lo que sea el tiempo, lo que su concepto significa para nosotros no nos ayuda mucho, en esto de los cambios.

Pero sí que hay una forma de domar tanto ruido de fondo.

LOS PRINCIPIOS: CUANDO DE LO QUE SE TRATA ES DE CAMBIAR
En primer lugar vamos a establecer dos principios:

  • Sólo podemos cambiar lo que podemos cambiar.
  • Sólo hay una cosa que podemos cambiar.

Fácil, ¿No?.

Pues no debe ser tan fácil de entender, porque el hecho de no poder asimilar estos dos principios, es lo que tiene llenos los hospitales psiquiátricos de todo este mundo.

La gente se vuelve loca sólo por dos motivos. Si analizamos los casos de locura, hay detrás siempre, al menos, uno de ellos:

  • Insistir en querer cambiar cosas que no se pueden cambiar.
  • No hacer ningún cambio sobre lo que sí se puede cambiar y esperar que nuestra vida cambie.

La gente se vuelve loca cuando pretende cambiar el pasado. Hay gente que dice que sabe que no puede cambiar lo que hizo, o lo que pasó, pero su vida, día a día, se basa en tratar de demostrar a todo el mundo que ha conseguido cambiarlo.

No podemos cambiar nuestro pasado. No hay negociación posible. No importa tu inteligencia, nivel social, poder o dinero. Las leyes que regulan este tipo de cosas son insobornables.

Otras personas enloquecen cuando comprueban cómo la vida les maltrata. Cuando ven que no avanzan en la resolución de sus problemas y que cada día siguiente es más de lo mismo. Luego te das cuenta de que son personas que hacen siempre lo mismo y esperan resultados diferentes.

Creo que el problema se resuelve si averiguamos qué es esa única cosa que sí podemos cambiar.

Si sabemos qué es esto y donde está, bastará con ir allí y cambiarlo cuando queramos, o cuando lo necesitemos.

Y en nuestro caso en concreto sabremos cómo olvidar a alguien.

La respuesta a lo único que podemos cambiar es también evidente: Sólo podemos cambiar el presente, sobre el que siempre tendremos acceso: Sólo podemos cambiar nuestra conducta.

La conducta tiene dos vías de acción, que en realidad son la misma cosa:

  • Nuestra acción con respecto a lo que controlamos.
  • Nuestra reacción con respecto a lo que no controlamos.

En cualquiera de los dos casos, siempre desde el presente.

Y ¡Cuidado!: La conducta es acción. Las promesas y las intenciones hacia los demás o para uno mismo, son muy interesantes, pero no son conducta.

Bueno. Sabemos ya qué es lo que podemos cambiar, ahora nos gustaría saber dónde está.

Para el caso de tratar de olvidar a alguien tengo para ti una mala y una buena noticia:

La noticia mala es que no puedes.

No puedes, y si lo piensas un poco no quieres, ni debes olvidar a nadie. Te haya hecho bien o mal esa persona, tu relación con ella es muy importante para ti. Tus emociones con respecto a esa relación son parte valiosa de tu patrimonio. Aunque pudieras no deberías regalarlas. Son tuyas.

Y es que ésa es tu vida.

El pasado es eso que vemos de nosotros en cada instante. Pero hay algo más: El pasado no es algo oscuro y escondido. El pasado se muestra ahí, arrogante, plantando cara. Por eso podemos reaccionar ante él cuándo y cómo queramos. Lo conocemos bien. Nos lo hemos ganado a pulso. No podemos, ni debemos olvidar, pero sí podemos actuar de forma distinta ante su existencia.

Y es que aquí viene la buena noticia: Sí que puedes contemplar tu pasado de frente, y cambiar en un sólo instante lo que ese pasado empiece a significar a partir de ahora mismo para ti. Para tu presente a partir de ahora.

¿Ahora lo ves?. Ahora sabemos por qué no podemos cambiar el pasado: Porque el pasado es lo que somos ahora. Si pudiéramos cambiar algo de nuestro pasado, dejaríamos de ser nosotros, y desde la “no existencia” está claro que difícil es que hubiéramos podido cambiar nada.

Es un poco un lío, pero se entiende.

A nosotros nos parece que las cosas pasan “seguidas”, una detrás de otra, transcurriendo un “tiempo” entre ellas.

Pero podrían considerarse perfectamente instantáneas distintas, sin el ingrediente “tiempo”, y puestas unas detrás de otra, generar el efecto de actividad.

Y si esto pudiera considerarse así, nuestro cerebro guardaría toda o mucha información de las instantáneas recientes y sólo la información importante de las instantáneas más alejadas. Lo que importa es sobrevivir, y está claro que los peligros pasados no tienen tanta urgencia como los actuales.

Queda claro que perder el tiempo en especular ¿Qué hubiera ocurrido con mi vida si …?, no tiene sentido, porque ésa ya no es tu vida.

Nunca ha tenido oportunidad de serlo. Si entendemos la vida como la suma de nuestras vivencias, nunca ha podido ser distinta de como es ahora, precisamente por tu propia capacidad de elegir.

EL MÉTODO A SEGUIR PARA OLVIDAR A ALGUIEN
Pero si nuestra vida puede interpretarse como una secuencia de vivencias, eso arregla bastantes las cosas. Este nuevo enfoque de la realidad nos da un margen de tolerancia donde caben algunas consideraciones:

  • Sabemos que podemos cambiar con nuestra actitud aquello que está a nuestro alcance, ya sea con acciones sobre el presente o con reacciones sobre lo que hoy percibimos del pasado.
  • Nuestra conducta no es más que una acción consciente sobre aquello que merece nuestra atención.
  • Los cambios que nuestra conducta genera sobre el foco de atención hace que nuestra experiencia de vida sea distinta.

Así que finalmente mi conclusión es que no puedes, ni quieres, ni debes olvidar a nadie.

Pero sí puedes y debes buscar en tu pasado las vivencias que provocan tu desasosiego.

Puedes plantarles cara como algo tuyo que son. Disfrútalas de nuevo una y mil veces. No escatimes en todo lujo de detalles y recréate de los decorados más realistas que puedas.

De esa película ya tienes la entrada pagada, y bien cara.

Puedes estar el tiempo que quieras repitiendo en tu cabeza esas experiencias, buenas o malas, y cuando creas que ya es suficiente, míralas de frente, sin miedo, y sostén la mirada tanto tiempo como quieras. Y llegado el momento, respira hondo y déjalas ir.

No trates de olvidar momentos tan importantes.

¿Quieres saber cómo olvidar a alguien?:

Sólo déjalo ir.

Arsenio Baluarte.

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