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De la causa al efecto

El método científico nunca verifica una hipótesis: La valida o la rechaza. Es decir, el método científico se basa en el rechazo de la falsedad nunca en la determinación de la verdad.

Las cosas ocurren una sola vez cada vez: de la causa al efecto, pero las causas que las hacen posibles están ahí constantemente. Así que desde un punto de vista práctico las causas pueden considerarse atemporales.

De la causa al efecto
Cualquier acción a trabajo que realizamos, tiene como origen un conjunto de causas

EL PATRÓN DE INERCIA
Es seguro que esas causas están presentes en el momento único en el que el suceso sucede. Y además es más que probable que esas mismas causas hayan producido otros sucesos similares en el pasado.

Al conjunto de causas que hacen posible que algo suceda le llamaremos “Patrón de inercia”.

Y puesto que hacen posible un hecho concreto, esas causas son igualmente concretas: No hay incertidumbre sobre la autenticidad de la causa. La incertidumbre de la naturaleza no consiste en cuestionar sus causas, sino en la posibilidad de observar sus consecuencias.

Puesto que sabemos por definición que un hecho verificado (Observado y verificado) es cierto al 100%, también han de serlo sus causas.

EJEMPLO DEL DADO
Hemos observado que si lanzo un dado hay una posibilidad entre seis de que salga una de las caras.

¿Puedo predecir qué cara saldrá la próxima vez si tengo información de las tiradas anteriores?.

Definitivamente no.

En un dado no trucado, aunque tenga información cierta de las últimas 10.000 o 100.000 tiradas, nada de eso influirá en la tirada inmediata siguiente.

Entonces: ¿Para qué vale la experiencia previa?.

Pues vale para definir el patrón de inercia. Es decir para saber si las hipótesis que manejamos son ciertas.

Por eso tendremos que servirnos de validadores de hipótesis. Hay ciertas connotaciones de validador de hipótesis en la tirada de un dado, en el sentido en que sirve para validar las causas que producen el resultado que observamos.

No hay ningún camino cierto que podamos repetir desde las causas (Patrón de inercia) hacia un determinado desenlace (Resultado observado), pero sí lo hay al revés. Es decir del hecho a la causa podemos reconstruir el camino tantas veces como queramos.

Si el hecho es comprobado como cierto, la causa también lo es. Pero al revés no funciona así. Yo puedo conocer una causa perfectamente y no por ello producir un hecho concreto. No llegaré nunca mucho más allá que lo que pueda suponer tener un porcentaje probabilístico. Pero nunca certeza.

LAS CAUSAS SON ATEMPORALES
Así que, como podemos considerar las causas como atemporales, para conocer la probabilidad de futuro basta con comprobar los resultados que producen esas causas determinadas en cualquier otro tiempo presente o pasado. Y esto funcionará siempre que las causas sean ciertas, es decir que se puedan considerar un patrón de inercia.

Por otra parte, hacer una cosa después de otra es una limitación nuestra, no de la naturaleza.

Pensemos, por ejemplo, que en lugar de tirar un dado 1.000 veces seguidas y anotar cada uno de los resultados, lo que hacemos es tirar mil dados a la vez.

En ambos casos, las caras que veremos estarán en una proporción que tiende al valor 1/6.

Sabemos también que la información de cada dado individual no influye en ninguno de sus compañeros. Pero además en el segundo caso vemos más claro aún que lo que salga en uno de los mil dados, que hemos tirado todos a la vez, no va a predeterminar lo que salga en cualquiera de los otros dados, estén cercanos o lejanos de él.

Así, si tomamos el caso de lanzar los mil dados a la vez, analizándolo como una única tirada, veremos que en conjunto obtenemos también un resultado distinto cada vez.

No podemos en ninguna de las tiradas anticipar el resultado, porque no hay ningún camino único definido entre la causa y el efecto.

Sin embargo los mil dados han tenido como conjunto causal exactamente los mismos principios ciertos. A esos principios comunes a todos los dados es a lo que llamamos patrón de inercia.

Y observamos que se comporta de forma atemporal, porque sea cuando sea en el tiempo que repitamos la tirada, volverá a funcionar produciendo resultados que podemos considerar similares.

Ya estemos durante 42 días seguidos tirando un dado cada hora, o los tiremos todos a la vez, al terminar tendremos resultados equivalentes.

Si seguimos el camino desde la causa hasta el efecto obtenemos cada vez un resultado diferente, pero si seguimos el camino desde cualquier efecto a la causa siempre obtendremos la misma causa, o mejor dicho el mismo conjunto de causas: el ya tantas veces denominado patrón de inercia.

Bueno, pues ahí lo tienes. Los resultados tomados en un tiempo cualquiera nos llevan a las mismas causas que a su vez producirán más resultados, que aunque distintos, serán de la misma naturaleza.

Finalmente, no parece arriesgado afirmar que si construimos un algoritmo que recorra los caminos desde un número alto de resultados de la misma naturaleza, nos llevará a un único patrón de inercia. Y ese patrón de inercia no es otra cosa que un conjunto de causas que son necesarias en todos y cada uno de los resultados.

Por poner un ejemplo distinto al de los dados, si lanzamos una pelota en una determinada dirección, mientras va por el aire la pelota misma no sabría dónde va a caer, pero es seguro que sabría volver sin dudarlo al punto de donde salió.

EL TIEMPO EN LOS NEGOCIOS
En materia de negocios, el tiempo es extremadamente ignorante.

Hay al menos dos cosas que el tiempo no sabe. Una de ellas trabaja en nuestra contra y la otra en nuestro favor.

  • En nuestra contra.- El tiempo no sabe lo que es posible y lo que no. Por eso prueba una y otra vez. El tiempo prueba y prueba, a coste cero, hasta encontrar un resultado posible. Las pruebas son a coste cero para él. No para nosotros.
  • En nuestro favor.- El tiempo no sabe la hora que es. Por eso, utilizando validadores de hipótesis, se pueden sacar conclusiones de entre los resultados de otras personas en otro tiempo y lugar, aplicarlas después a tus dudas y problemas de hoy, y en definitiva validar tus ideas. Puedes estar seguro de que esa idea que quieres validar está basada en hipótesis que ya habrán resuelto otro gran número de personas.

No tendrás que esperar a que la gente te aporte su opinión. No será necesario porque eso mismo ya estará respondido por cientos o miles de personas y sólo tendremos que tener a mano un sistema que buscará y organizará esa información para que sea útil para ti.

Arsenio Baluarte.

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