Publicado el

El método científico

La validación de hipótesis y su relación con el método científico.

Os conté ayer cómo descubrimos en nuestro acelerador de partículas la existencia de esas unidades indivisibles llamadas exitones y fracasones. También os dije cuáles eran sus características fundamentales.

El método científico
La validación de hipótesis es parte del método científico

Hoy vamos a aprender a estudiar si existe, para cada caso en concreto, un mundo en donde puedan vivir y prosperar esas partículas elementales.

EL MÉTODO CIENTÍFICO
En general los científicos para probar una teoría lo que hacen es lo siguiente:

  • 1.- Suponen que las cosas ocurren de una determinada manera (Hipótesis).
  • 2.- Construyen una herramienta, normalmente matemática, que prevea los resultados si la hipótesis es cierta (Teoría).
  • 3.- Ven si son capaces de repetir en laboratorio el experimento, tantas veces como quieran con todas las variables posibles, y comprueban si en todos los casos lo reproducido coincide con lo predicho por la teoría (Coherencia).
  • 4.- Anticipan qué determinados extremos son incompatibles con la veracidad de la teoría. Es decir qué cosas, que de ser ciertas, echarían por tierra la teoría (Falsabilidad).
  • 5.- Finalmente ratifican si lo obtenido coincide con los hechos que se observan en la naturaleza (Evidencia).

Si estos cinco pasos se van superando, al final podremos decir que la teoría es correcta.

Nosotros vamos a imitar en lo que podamos el método científico que acabamos de detallar. Todo esto aplicado a la búsqueda de exitones y fracasones.

Nuestro objetivo es el de siempre: Saber si existe y cómo es el mundo donde viven esas partículas (Exitones y fracasones) y saber el número mínimo de datos necesarios para encontrarlas, es decir las dimensiones de ese mundo.

Ya sé que repito muchas veces lo mismo. Es para que no lo perdamos de vista.

LA NATURALEZA DE LA HIPÓTESIS
Toda hipótesis proviene de la imaginación. Una hipótesis, en sí misma, es humo.

A efectos prácticos diremos que un mundo existe cuando su existencia nos afecta de algún modo. Desde un punto de vista de pensamiento positivo no tiene sentido que perdamos el tiempo en investigar mundos que no pueden afectarnos de ninguna forma.

Si un mundo por su naturaleza no tiene ninguna posibilidad de afectar nuestra vida presente o futura, no podremos llevar a cabo ningún tipo de propósito en él. Sin propósito no hay objetivo y por definición tampoco hay éxito ni fracaso.

Convendremos en decir que este tipo de situaciones están en mundos que no existen.

Pero como toda hipótesis está en nuestra imaginación, la única forma de ver si pertenece a algún mundo existente, es precisamente saber si la hipótesis es cierta.

Para verlo más claro vamos a volver a un ejemplo que conocemos bien: La partida de dados.

Para obtener una tirada cualquiera hace falta que algunas cosas sean ciertas. Lo primero es que tiene que haber fuerza de gravedad. Es decir que al abrir el puño el dado se caiga.

Un astronauta en la Estación Espacial Internacional no podría jugar a los dados, por mucho que lo intentara. Al soltarlo el dado quedaría flotando junto a la mano, probablemente girando sobre sí mismo lentamente y sin mostrar ninguna cara concreta. El astronauta no podría saber el resultado de la tirada.

El dado es el mismo. La mano también. Pero la hipótesis de que “Hay fuerza de la gravedad” en esta situación no se cumple. Eso quiere decir que si nuestro objetivo era sacar un tres, por ejemplo, no habrá conclusión ni de éxito ni de fracaso, porque la hipótesis no se cumple. En ese micromundo no encontraremos exitones ni fracasones.

La conclusión es que no tiene sentido intentar jugar a los dados en el espacio. No llegaremos ni siquiera a empezar la partida.

En el caso que acabamos de comentar, el de jugar a los dados, la hipótesis de que “Hay una fuerza que atrae las cosas hacia el suelo”, no es la única que se tiene que cumplir para que podamos jugar, pero es sin duda una de las más importantes.

Si nos fijamos primero en las hipótesis más importantes, ganaremos mucho tiempo. Tiempo que perderíamos investigando con otras hipótesis menos relevantes.

Siguiendo con el ejemplo de los dados, si le aplicamos las cinco cláusulas del método científico, podrás construir tú mismo la teoría del juego de dados. No quiero distraerte ahora con ello. Pero hay un punto, el punto cuatro, que es también especialmente importante.

Se trata de dejar claro qué cosas no pueden pasar. Es decir qué cosas no tienen que ser ciertas, porque de serlo arruinarían nuestra teoría.

LOS ARRUINADORES DE PROYECTOS
Si en la descripción del juego de dados una de las normas es que el número resultante en cada tirada debe estar entre uno y seis, porque el dado tiene seis caras, si viéramos salir un ocho en una de las tiradas echaría por tierra toda la teoría.

Querría decir que nuestro juego no llegará a buen término. Algo importante se nos ha pasado por alto porque el resultado obtenido contradice y por tanto invalida la teoría.

Es decir, para poder empezar a buscar exitones y fracasones, antes de nada tenemos que averiguar si el mundo donde va a vivir nuestro proyecto es un mundo posible y eso lo vamos a considerar probado si se dan a la vez estas dos circunstancias:

  • Que las hipótesis en las que se basa el proyecto sean ciertas, al menos las más importantes (Punto uno del método científico).
  • Que no exista ninguna incompatibilidad que eche por tierra la teoría (Punto cuatro del método científico).

Entonces lo que tenemos que hacer son dos listas. Una con las cosas que tienen que ser ciertas para que saquemos el proyecto adelante (Potenciadores del proyecto), y otra con las cosas que no tienen que ocurrir porque echarían abajo todo el trabajo (Arruinadores del proyecto).

Si no hay ningún arruinador y hay los suficientes potenciadores, el proyecto tiene posibilidades de viabilidad y está viviendo en un micromundo real. Es decir el objetivo es posible. Y el grado de viabilidad lo va decir la proporción que haya entre los exitones y fracasones que encontremos en ese micromundo.

Si el mundo donde vive el proyecto existe, sólo nos falta saber cuántas dimensiones tiene, es decir con cuantos datos mínimos podremos encontrar los exitones y fracasones.

Y ese será nuestro trabajo para mañana.

Arsenio Baluarte.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *