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El negocio perfecto

El negocio perfecto, y la dos únicas leyes que lo definen.

“El negocio perfecto” es el título de este post, y es que creo que es posible que te interese la economía a nivel cercano, algo más cercano y pequeño que lo que los expertos llaman micro-economía.

Me refiero a la economía que te atañe a ti directamente.

Si eso te interesa, entonces vas a disfrutar leyendo el texto que sigue. Incluso podríamos decir que vamos a inventar un término nuevo en economía: Lo vamos a llamar la “tuya-economía”.

Ya está: hablaremos hoy de la tuya-economía.

El negocio perfecto
El negocio perfecto existe, y está en el mundo de las ideas. Hoy hablaremos de cómo encontrarlo.

En cualquier economía, también en la tuya, la parte de los ingresos es donde primero se nos va la vista. Porque si no entra dinero …

Y dentro de la estabilidad que queremos dar a los ingresos tenemos que pensar en un sistema que funcione y que se pueda repetir tantas veces como queramos.

Los que saben de estas cosas dirían que lo que tenemos que buscar es un “modelo de negocio”.

Yo, que lo más cerca de la Universidad que he estado, es en el bar de enfrente, lo llamaré simplemente “negocio”.

Yo lo que quiero es tener un negocio. Y los otros, los que saben, que lo llamen como quieran.

Pero hemos quedado en que íbamos a hablar del negocio perfecto. Así que vamos allá:

LA MALDICIÓN DEL EXPERTO
Y ahora va mi sentencia: “Ninguna persona con experiencia en una materia concreta podrá encontrar el negocio perfecto dentro de ese mismo campo que conoce”.

No puede encontrarlo porque ha perdido la capacidad de sentir la idea. La experiencia se lo impide.

El experto, por definición, es aquél que es capaz de aplicar de forma útil conocimientos, técnicas o habilidades aprendidas, en la resolución de problemas nuevos. Para mí eso es un experto.

El experto se basa en lo que conoce, y la experiencia no es más que el caso particular de un hecho probable; por lo que el experto se basa sólo en soluciones imperfectas. Piensa que si te centras sólo en un caso de los muchos posibles, te alejas de la idea de perfección.

Y ahora vendrá quien me diga que la perfección no existe, y por lo que voy a razonar enseguida, verás que casi seguro que ésa será la opinión de “un experto”.

Antes de volver al hilo, me viene de pronto otra afirmación que me saca de mí. Me refiero a lo de que las ideas no valen nada, que lo que vale es la ejecución.

No sé por qué motivo, de vez en cuando, alguien dice algo que todo el mundo después repite.

Lo de que “una idea no vale nada”, es uno de esos casos.

Si fuera así, si las ideas no valieran nada, ¿Por qué motivo siento yo una sensación de vacío cuando comparto mi idea con otros?. Sobre todo cuando además me dicen: “Eso por sí mismo no vale nada”.

¿Por qué noto que he perdido fuerza?. Si de verdad no valía nada ¿Por qué tengo la sensación de que he perdido algo con respecto a haber estado callado?.

LOS PÁJAROS NO HICIERON NADA
En sentido estricto nada de lo que forma el cuerpo de un pájaro se utiliza en aeronáutica. Un avión no tiene plumas, ni músculos regados con sangre, ni instinto de supervivencia. Y sin embargo el hombre puede volar de forma segura, hay toda una industria que así lo dice.

Los pájaros no hicieron nada, pero nos dieron la idea.

¿Ahora lo ves?. La perfección sí que existe: Está en la idea.

Alguna de tus ideas puede ser extremadamente valiosa.

Cuando alguien tira un dado sobre una mesa, el resultado será uno de entre los seis posibles. Después la estadística te dará datos para que tengas una experiencia razonablemente basada. Pero ninguna de las tiradas puede considerarse perfecta. La perfección está en la idea, dentro del puño cerrado, y esa perfección se pierde tan pronto como abres la mano.

Muestra sin miedo los resultados de las tiradas, comparte tus experimentos con todo el mundo y encaja las críticas como puedas, pero la sensación de notar el dado en el puño, su peso, su suavidad, su temperatura antes de soltarlo o la promesa del sueño que encierra, eso vigila muy bien con quien lo compartes.

¿CUÁNDO ES PERFECTO?
Para que un negocio sea perfecto, primero tiene que ser negocio. Y no te creas que todo el mundo tiene esto muy claro. Así que lo vamos a repetir: Para que un negocio sea perfecto, primero tiene que ser negocio.

Bueno, pues entonces: tampoco es tan difícil. Tenemos que definir lo que es un negocio y luego también tenemos que dejar claro qué es lo que entendemos como perfecto.

Para no divagar más voy a decantarme por un concepto de “perfecto” que para los negocios creo que va muy bien. Me refiero a la replicación en el tiempo, sin aporte de energía.

En mecánica, a este concepto lo llaman “la máquina perfecta” o “de movimiento perpetuo”, o algo así. Es cuando una máquina o sistema se pone en marcha con un único aporte de energía inicial, y funciona eternamente sin aparente necesidad de energía de funcionamiento.

Es decir: sería como encontrar un negocio, que sea negocio, y que además dure sin necesidad de aportación ni presencia alguna por nuestra parte.

Sé que suena difícil, pero acabamos de decir que en el mundo de las ideas la perfección sí existe, y justamente a esa idea de negocio que dura como negocio sin que tengamos que aportar nada, es a lo que llamaremos “negocio perfecto”.

Fuera del mundo de las ideas, sabemos de sobra que la atención, nuestra atención, mejora la salud del negocio. Pero si mi negocio depende de que no le quite ojo de encima y de que meta en él más horas de las que aguanta el calendario. Si es así: ¿Dónde está el negocio?.

Así que, en adelante nos vamos a centrar sólo en intentar averiguar si en este mundo cercano al suelo hay algo que cumpla las leyes que debería cumplir un buen negocio perfecto.

LAS LEYES DEL NEGOCIO PERFECTO
Ésta es la parte fácil.

Sólo hay dos leyes que ha de cumplir el negocio perfecto:

1.- Que lo que cueste conseguir un cliente nuevo, sea menor que lo que sacamos de él.
2.- Que cualquier cliente futuro provenga de los clientes actuales.

Ya está. Ya puedes contar a todo el mundo cómo se genera un negocio perfecto.

Y ahora tú a eso puedes añadirle un par de palabras en inglés, para hacerlo más exclusivo o más técnico, o lo puedes poner más diplomático. Haz lo que quieras.

Pero así es como se obtiene un negocio perfecto.

Veamos:

La primera ley garantiza que el negocio sea negocio.

La gente se vuelve loca llenando libros enteros con las fórmulas que nos llevarán a saber si un negocio finalmente lo es.

Pues yo te digo que un negocio es negocio “si y sólo si” cumple esa primera ley que me gustaría que te esculpieras en la piel: “Que lo que cueste conseguir un cliente nuevo sea menor que lo que sacamos de él”. No hay más: ya está escrito el libro de los negocios.

La segunda ley admite más discusión.

Como hablamos de perfección, los gustos en cuanto a lo que es perfecto y lo que no, aparecen escondidos de entre las mil cosas que tenemos en la cabeza.

Pero como hay que centrarse en algo, aunque sólo sea para luego desestimarlo, vamos a entender como bueno para los razonamientos que siguen, que la idea de perfección va a estar ligada, como hemos dicho antes, con la perpetuidad del negocio que cumpla la primera ley, pero además sin aporte de energía adicional por nuestra parte.

Diremos que un negocio es perfecto cuando auto-asegura su supervivencia sin necesidad de nuestra ayuda, es decir siempre que se cumpla “que cualquier cliente futuro provenga de los clientes actuales”. Que es justo lo que dice la segunda ley.

Encontrar el negocio perfecto
Necesitaremos un sistema de análisis de ideas. Buscamos identificar cuándo tenemos delante un negocio perfecto.

Y,  ¿QUÉ HACEMOS AHORA?
Aún suponiendo que esto es exactamente como os lo he contado, no llegaremos lejos si no tenemos una forma de medir o de identificar de alguna forma el grado de cumplimiento de estas dos leyes.

Para ello vamos a tener a nuestra disposición siete depósitos con sus respectivos niveles, que nos van a ir acercando a nuestro objetivo.

Los que hemos tenido coches viejos, sabemos lo importante que era comprobar los niveles antes de salir de viaje.

Solíamos mirar el nivel del aceite del motor, el agua de refrigeración, y el líquido de frenos. Y algunos, sólo los más avanzados, también miraban el agua del limpia-parabrisas.

Pues en el viaje que te proponemos de buscar y encontrar el negocio perfecto tendrás que tener en cuenta otros distintos. Son siete.

Siete nuevos niveles.

Serán siete depósitos con sus siete varillas que tendrás que controlar siempre al principio. Y en caso de viajes largos, habrá que repetir las mediciones en cada una de las etapas de tu viaje.

Le pondremos nombre a todo ello en nuestro próximo post.

Arsenio Baluarte.

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