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El valor del dinero

El dinero no hace bueno o malo un proyecto. El valor del dinero consiste en que acelera su éxito o fracaso. El dinero actúa únicamente como un catalizador.

Tarde o temprano iba a llegar el momento de analizar el valor del dinero. Tenemos que saber qué importancia real tiene el dinero, para nuestro desarrollo de proyecto empresarial.

El valor del dinero
La posesión de dinero no influye en la calidad de la idea de negocio. Sólo acelera su resultado final.

EL VALOR DEL DINERO
Cuando pienso en el dinero, ésta que os contaré después es una de las ideas que siempre me han venido a la cabeza con bastante claridad.

Veamos:

Primero voy a comparar el concepto de dinero con una sola palabra, que resume todo lo que para mí significa ese ingrediente para la vida en general, y también para el mundo de los negocios.

Ahí va:

”El dinero es un catalizador.
Es sólo eso”

Cuando estudiábamos, de niños, química en la escuela, el profesor nos decía que un catalizador es una sustancia que hace posible una reacción química, bien porque la inicia, bien porque la acelera, pero sin intervenir en la reacción. Es decir sin cambiar la naturaleza del compuesto resultante.

Hacía posible que aquello se iniciara, en algunos casos, o que se acelerara en otros.

Y abundando más en la definición, si consultamos en la Real Academia de la Lengua Española, en su diccionario, la palabra “catálisis”, dice textualmente:

“Catálisis.- Transformación química motivada
por sustancias que no se alteran
en el curso de la reacción”.

Pues eso es para mí el dinero. Es un catalizador.

En esta definición hay tres detalles importantes, aplicando ya el concepto al mundo de los negocios:

  • Hay proyectos para los que una cierta cantidad de dinero es imprescindible, para que se puedan iniciar.
  • Hay otro grupo de proyectos –Prácticamente todos- en los que el dinero actúa como acelerante.
  • El dinero no hace bueno, ni malo, a un negocio. Sólo hace posible su inicio en algunos casos, y acelera su resultado final en todos.

En definitiva, tener dinero de sobra, no garantiza el éxito, pero sí asegura que el resultado – éxito o fracaso – llegue antes. Cuanto más dinero más rapidez, no más calidad de resultado.

Parece difícil de creer, pero el dinero no influye en la calidad del negocio. Una mala idea con dinero, además de seguir siendo una mala idea, demuestra antes lo mala que es.

“Dale mucho dinero a un tonto y verás lo pronto
que demuestra al mundo lo tonto que es”

¿QUÉ DINERO NECESITA MI NEGOCIO?
Antes de nada, se supone que ya sabemos más o menos lo suficiente sobre nuestro negocio.

Es de esperar que tengamos una valoración sobre las leyes que un día explicamos cuando hablábamos del negocio perfecto.

Aunque, independientemente de eso, siempre se nos va la cabeza al tema del dinero.

El sentido común parece aconsejar que siempre es mejor tener dinero de más, pero es muy probable que no sea así.

La velocidad que te da el dinero, oculta fallos que de otra forma, con más escasez, hubieras detectado y corregido a tiempo.

Mi más sincero y amable deseo para ti, es que dispongas sólo del mínimo de dinero suficiente para empezar -aún con todas las dificultades que eso suponga- y que el proyecto sea lo suficientemente bueno como para generar él mismo el dinero que necesite para su estabilidad y crecimiento.

Créeme, ése es un buen deseo.

Si dispones de más dinero del mínimo necesario, mejor para ti. Pero no lo inviertas “para ir más tranquilo”. Cometerás un error innecesario.

El dinero que exceda del mínimo, justo el mínimo para sobrevivir, simplemente guárdalo. Mientras lo tengas tú, es tuyo.

Mi consejo es que inviertas sólo lo imprescindible, a pesar de que dispongas de más. Y me estoy refiriendo tanto a dinero propio como a dinero prestado que puedas conseguir.

Empieza con lo mínimo, y la sensación de austeridad que ello impregna en todo el proyecto hará que te libres de lo superfluo y que dediques tus energías a la sustancia misma del negocio.

Mientras tanto, por el camino, se va curtiendo tu piel, con ese brillo típico de dureza que lucen todos los grandes emprendedores.

Y si eres de los que piensan que la falta de dinero te hace perder tiempo con problemas tontos, que nada tienen que ver con tu gran idea, y que tu misión es “dirigirte firmemente hacia tus grandes metas” y no entretenerte con esas trivialidades mundanas, entonces es que no has entendido nada, y cuando lleguen las consecuencias, sabrás de lo que te hablo.

Y es que hacer empresa es justamente eso: Hacer camino e ir superando obstáculos cuando son pequeños, antes de que se hagan grandes. A los demonios hay que vencerlos cuando aún son niños. Eso sí, con precaución: No olvides que son “niños-demonio”.

Sólo así sabrás si el proyecto es lo suficientemente bueno. Y además le darás a tu negocio el tiempo necesario para que se ponga en marcha a su ritmo natural, sin aceleración.

Los errores, que los tendrás, se acrecientan con la velocidad. Todos los agentes de tráfico, responsables de la seguridad en las carreteras de cualquier país, lo saben.

La pasión, bien entendida, consiste en visualizar la meta en cada punto del camino y hacer que nuestros objetivos se cumplan lo antes posible, pero ni un minuto antes.

CUESTIÓN DE IMAGEN
Otra cosa que suele preocupar a los malos emprendedores es eso de “la imagen”. “Sin dinero no tienes buena imagen …” suelen decir.

Pues, en mi opinión, la verdadera imagen está en los resultados. Tiempo tendrás de demostrar tu valía, cuando todo el mundo vea el resultado de tu éxito.

Mientras tanto esa “imagen” sólo servirá para mantener cerca de ti a falsos amigos, de esos que no soportan la luz, que volarán con sus negras alas tan pronto como huelan el primer síntoma de fracaso.

EFECTIVO, EFICIENTE Y EFICAZ
Antes de terminar hoy, me gustaría aclarar la diferencia entre tres conceptos que mucha gente considera equivalentes.

Me refiero a los términos: “efectivo”, “eficiente” y “eficaz”.

Se suelen emplear con demasiada ligereza y sería bueno delimitar el alcance de cada uno:

  • Efectivo.- “Es el que ejecuta”. Aquél que lleva a cabo la ejecución de su propósito, decimos de él que es efectivo. Matar una mosca con un disparo de revólver es sin duda ser efectivo. Por ejemplo.
  • Eficiente.- “Es el que ejecuta bien”. Si se lleva a cabo la ejecución, de lo que sea, con medios de general aceptación, en el tiempo esperado y con proporciones adecuadas; si se hace de acuerdo con las normas establecidas para ello y sin daños colaterales, podemos decir que estamos llevando a cabo una ejecución eficiente. Utilizar un insecticida para matar la mosca sería un ejemplo de eficiencia.
  • Eficaz.- “Es el que ejecuta bien, optimizando recursos”. Somos más eficaces si conseguimos lo mismo con menos recursos. En economía, un recurso es cualquier bien de magnitud comparable que sea útil para un fin económico, centrando especialmente la atención en los bienes escasos.

Recursos son: Dinero, herramientas, personas, tiempo, etc. Si somos capaces de llevar a cabo nuestros propósitos, ahorrando a la vez todos los recursos posibles, entonces estamos siendo eficaces.

¿Estás esperando a que diga algo sobre la mosca?.

Pues si lo que queremos es simplemente librarnos de la mosca: Abrir la ventana e invitarla cortésmente a que se vaya, sería una conducta muy eficaz.

Y ahora sí. Ahora me despido hasta mañana.

Arsenio Baluarte.

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