Publicado el

La partícula del éxito

Hay una partícula elemental que provoca el éxito y también hay otra para el fracaso. Si las aislamos y estudiamos sus propiedades, quizás podamos establecer patrones ganadores.

El último día nos quedamos diciendo que había que definir cómo era el mundo donde viven los éxitos y los fracasos de una persona, además tendríamos que saber cuántos datos mínimos necesarios nos permitirían encontrar ese tipo de seres.

La partícula del éxito
El éxito consiste en hacer prevalecer nuestros objetivos. Los que sean

Necesitábamos esto para buscar y ordenar de forma secuencial los patrones de éxito y los de fracaso para saber cómo utilizar esa información en nuestros propios proyectos.

Hoy nos vamos a encargar de delimitar de forma clara lo que es un éxito o un fracaso y después tenemos que aislar la unidad más pequeña posible de cada una de estas criaturas, para después poder hacer operaciones con ellas.

Bien. ¡Allá va!.

¿QUÉ ES EL ÉXITO?
Exactamente: ¿Qué es el éxito?.

Muchas personas contestarían que el éxito consiste en conseguir fama, poder, dinero, incluso no faltará quien te diga que tienes éxito cuando eres capaz de despertar envidia en los demás.

Al margen de que las definiciones son a menudo interpretables y casi siempre respetables, en lo que a mí respecta el éxito es “Ver alcanzados y realizados tus objetivos”, los que sean.

Si hay objetivos, ya has puesto en marcha la maquinaria que da vida a uno de estos dos tipos de criaturas: criaturas tipo éxito o criaturas tipo fracaso.

Así que llamaremos éxito a la sensación de objetivo cumplido y fracaso a lo contrario.

Algunas personas con baja autoestima necesitarán además el reconocimiento social para completar la fase. Pero, como norma general, ese reconocimiento no lo consideraremos imprescindible.

Bien.

Definido lo que es el éxito y el fracaso, convendría saber cuál es la unidad más pequeña posible de estas estructuras.

Sabemos que una meta u objetivo siempre se puede dividir en partes. De hecho, tener una estrategia consiste de alguna forma en eso.

Si dividimos en pasos pequeños un gran proyecto, podremos medir mejor el avance de las cosas e ir percibiendo pequeños avances, en pequeñas dosis, pero que nos indican que el camino es acertado y ayudan a la moral del que los va consiguiendo.

Luego podemos decir tranquilamente: que un objetivo es perfectamente divisible.

Sí, pero hasta dónde se puede dividir.

LA PARTÍCULA DEL ÉXITO
Si los responsables científicos de los grandes aceleradores de partículas nos dejaran usar sus aparatos, podríamos poner un haz de éxitos en un extremo del acelerador y un haz de fracasos en el otro, y hacerlos chocar de frente a altísimas velocidades.

Si nos dejaran, del choque saldrían las partículas que serían las unidades más pequeñas. Las partículas elementales del éxito y del fracaso.

No creo que nos lo permitan, así que vamos a dar por bueno que hemos hecho el experimento en un acelerador muy potente dentro de nuestra imaginación.

De la terrible explosión producida por el choque habrán salido chorros de partículas elementales, y ya que las hemos descubierto habrá que ponerles un nombre. Las vamos a llamar “exitones” y “fracasones” respectivamente.

Sí. Esos nombres suenan bastante adecuados.

A partir de ahora un exitón es la partícula elemental del éxito y es una partícula con masa y carga, no sabemos si la carga es positiva o negativa, pero sabemos que es una carga que tira en la dirección en la que el objetivo se hace posible, así que para facilitar las cosas admitiremos por convenio que es una carga positiva.

Por otra parte está el fracasón, o partícula elemental del fracaso, también con masa pero en este caso su carga tira siempre en la dirección en la que el objetivo no se hace posible, es decir tiene carga negativa.

Hemos llegado a la conclusión después de miles de pruebas en laboratorio que un exitón y un fracasón entre ellos se aniquilan. Nunca en nuestros experimentos hemos visto dos de estas partículas juntas. También sabemos que cuando observamos varias de estas partículas elementales formando una cadena siempre las vemos polarizadas, tirando en una u otra dirección. O son un grupo de exitones o de fracasones, pero nunca una mezcla de ambos.

El descubrimiento es grande, estamos listos para comunicar al mundo que un exitón es “la unidad mínima de información que contribuye de forma positiva a conseguir un objetivo”, y un fracasón es justo lo mismo pero en dirección opuesta.

¡Ya lo tenemos!. Cualquier evento que contribuya a llevar adelante el proyecto que tenemos como objetivo es un exitón. O dicho de otra forma si es un evento que suma, es un exitón.

Ahora, después de este fantástico descubrimiento, ya estamos en circunstancias de saber cuál de las tiradas del ejemplo del dado es un exitón y cual no.

LA APLICACIÓN EN LA PRÁCTICA
Volviendo al caso del dado en la mano, supongamos que estamos en una partida de juego de mesa, de ésas en las que se va avanzando casillas según salga un número u otro en cada tirada.

Ya sabéis como funcionan esos juegos. Hay una serie de cosas que te pueden pasar según caigas en una casilla u otra. Normalmente nunca se juega solo. Participan varios jugadores. Se va tirando por turnos y lo interesante es ver qué le ocurrirá en el futuro a cada jugador según se va desarrollando el juego.

Se parece bastante a la vida real. Según la jugada que te toque te pasa una cosa u otra, y tus acciones siempre hacen que les pasen cosas también a los demás.

Bien. Adentrémonos en el juego.

Nos toca tirar a nosotros. Supongamos que por la posición que tenemos ahora, si sacamos un tres caeremos en una casilla de las que podemos considerar buenas para nosotros, bien por que nos permite avanzar hacia la meta, o bien por que consiste en un premio. Sin embargo si sacamos un cinco caeremos en una casilla que nos hará retroceder varios lugares en la carrera. Desde nuestra posición actual el cinco es un número malo.

Si lo piensas un poco, un determinado número puede ser bueno en unas circunstancias y malo en otras. El mismo número nos traerá malas o buenas consecuencias dependiendo de nuestra situación actual o la de los otros jugadores, es decir dependiendo de cómo estén las cosas a nuestro alrededor.

Así que para saber si una tirada será un exitón o un fracasón hay que examinar antes las consecuencias que para esa situación particular tenga cada una de las posibilidades del dado.

Si preguntáramos a alguien que no sepa cómo va la partida, sobre cuáles son los números que serían exitones en nuestra siguiente jugada, no podría ayudarnos.

Por muy inteligente que fuera esa persona, no tiene ningún elemento de juicio para valorar qué pasará con un determinado número del dado, porque no conoce nuestra situación en ese momento ni la de los demás jugadores.

Pero alguien que lleve un rato observando el juego o mejor aún, que participe en él, podrá decirnos sin duda qué tirada es buena y qué tirada no.

No sé si te das cuenta de que ya se van aclarando las cosas. Para saber distinguir lo que son exitones de lo que no, una buena forma será preguntar a las personas que conocen la situación actual del juego, y por tanto las consecuencias que tiene cada tirada, especialmente si ellas mismas las van a sufrir en su propia piel.

Y como verás más adelante, a partir de ahora nos vamos a dedicar a diseñar un buen aparato detector de exitones y fracasones.

Arsenio Baluarte.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *