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Posicionamiento web y el CERN

¿El posicionamiento web y el CERN relacionados?. Las sorpresas de Google. Nunca lo hubiera imaginado.

Hace tiempo que me empecé a interesar por lo que llaman posicionamiento web, política SEO o política de posicionamiento en buscadores. Iremos hablando hoy de eso y sobre qué relación tiene to esto con el CERN. Lo veremos poco a poco.

Lo llaman de muchas formas, aunque se trata siempre de lo mismo: Salir en los primeros puestos de las búsquedas en internet.

Posicionamiento web en el CERN
El experimento Alice en el CERN y su relación con el posicionamiento web.

LA IDEA
Primero de todo tienes que decidir sobre si eso de salir en las búsquedas es algo importante para ti.

Si tienes una página web como el que tiene una tarjeta de visita, para darla a quien tú quieras pero que no esté accesible para todo el mundo. Si es así, entonces no tienes que perder ni un minuto con eso del posicionamiento.

Debes saber que si alguien teclea en el buscador los caracteres exactos de la dirección de tu página web, el buscador mostrará tu página por la sencilla razón de que no hay dos URL iguales, por lo que, si está indexada la encontrará.

He dicho “… si está indexada”, es decir si está abierta a las arañas del buscador que haya utilizado el usuario. Y eso ya es posicionamiento web. Así que, aunque sólo sea por facilitar la indexación, no podrás escapar de preocuparte un poco por este asunto del SEO.

Y si de lo que se trata es de utilizar internet como un canal de comunicación y marketing. Es decir, si tienes objetivos de tipo social o comercial. Entonces te obsesionarás tanto con los términos que estamos manejando que notarás como si tu respiración dependiera de ello.

Aunque la lucha por obtener buenos puestos de posicionamiento se lleva a cabo en todos los buscadores, salvo que tu página vaya dirigida al mercado ruso, donde el buscador ‘Yandex’ lidera, o al mercado chino, donde el más fuerte es ‘Baidu’, salvo estos dos casos, tu buscador de referencia va a ser ‘Google’, que en el mercado latino y anglosajón controla más del 80% de las búsquedas en internet. Sólo hace un poco de ruido ‘Bing’ por su vinculación con el exitoso ‘Windows 10’, y más lejos todavía el recientemente reinventado ‘Yahoo’.

Pero lo que es bueno para Google seguramente lo será también para los demás. Así que te guste o no te guste: La referencia a cuidar es Google.

En cuanto a qué técnicas seguir para conseguir seducir a Google, como en todo en la vida tendrás delante de ti dos opciones de caminos: El camino largo y fácil o el corto y difícil.

El objetivo de este post es que puedas llegar a la conclusión sobre cuál de ellos será el tuyo.

Si escoges el primer caso “El camino largo y fácil”, prepárate a un largo paseo. Es difícil saber cuánto durará o si se acabará algún día, pero es seguro que será interesante. Descubrirás no sólo a dónde vas, sino quién eres. Sí, al final sabrás quién eres, y esto ocurrirá aunque nunca logres llegar a la meta propuesta.

Por el contrario, si escoges el otro: “El camino corto y difícil”, vivirás una experiencia excitante con el triunfo a la vista y a veces al alcance de tu mano. Será rápido, muy rápido, pero extremadamente difícil.

Son tantas las trampas en ese camino que muy pocos consiguen llegar al final. Y si lo lograras, obtendrías el premio, quizás un gran premio, pero nunca sabrás quién eres realmente, no te dará tiempo a saberlo en tan poco tiempo.

Cuando inicié mi primer proyecto web, estaba tan obsesionado con cómo posicionarlo lo antes posible, que llegué a soñar con ello. Y me estoy refiriendo a largos sueños nocturnos.

EL SUEÑO
Estos sueños eran además recurrentes y cada noche vivía un capítulo nuevo de una historia que he decidido contarte:

En esos tiempos pasaba horas delante del ordenador intentando averiguar qué era lo que veía Google en unas palabras que no veía en otras, para decidir cuál iría primero en su lista.

Los más entendidos en esto del SEO suelen decir que el algoritmo de Google se basa en más de 200 parámetros, antes de decidir.

Sí, pero a qué cosa en concreto aplica Google esos parámetros. Debería existir un objeto al que Google someta a observación. Ese objeto debería ser común a todo lo que circula en internet.

¿De qué otra forma, si no, Google podría comparar?. Y si encontramos ese objeto ¿Sería divisible en partes más simples?. ¿Llegaríamos al final a la partícula elemental del algoritmo?.

Éstas y otras ideas parecidas eran las que siempre me acompañaban justo antes de dormirme cada noche.

Recuerdo mi primer sueño con tal realismo que casi me da miedo pensar en ello de nuevo: Se me acercó alguien y despertándome con cuidado de no asustarme me dijo al oído: “Ven, levanta, que he conseguido la llave”.

No fue brusco conmigo, pero aun así me sobresalté. Ante mí vi a una persona que resultaba amigable aunque no sabría decirte quién era.

Cuando estoy despierto la recuerdo como con una cara borrosa. Conocida, pero borrosa.

Yo le dije: “¿La llave de qué?”.

– La llave del centro de investigación. Tengo las llaves del CERN.

De pronto estábamos en un coche. -Ya sabes que en los sueños a veces las cosas ocurren de repente-. Conducía él. Era de noche y nos dirigíamos al mayor centro de investigación del mundo. Íbamos al Consejo Europeo de Investigación Nuclear (CERN en sus siglas en francés). Habíamos conseguido las llaves del LHC el gran colisionador de hadrones.

Lo tienes que haber oído: Se trata de un túnel a 100 metros bajo tierra, de media, en la frontera entre Francia y Suiza, cerca de Ginebra. Tiene la forma de un anillo de 27 Kilómetros. Es la mayor máquina jamás construida por el hombre.

Teníamos las llaves y estábamos dispuestos a utilizarlo para descubrir la partícula elemental del SEO. La que Google usa para aplicar su algoritmo y posicionar los contenidos.

Durante el viaje, mi desconocido amigo me fue contando su teoría.

LA TEORÍA
Básicamente consistía en acelerar haces de palabras clave con potentes imanes superconductores, hasta hacerlos chocar de frente unos contra otros a velocidades cercanas a la de la luz.

Era básicamente eso.

Para ello llevábamos un pen-drive con dos archivos de texto a su vez con miles de búsquedas de palabras clave cada uno, realizadas en Google. Había que encontrar la forma de colocar uno de los archivos en un extremo del acelerador y hacerlo chocar a velocidad vertiginosa, de forma controlada, contra el otro.

Y es que utilizaríamos una energía tan elevada, unos 13,9 Tev (Tera-electrón-voltios), que las palabras clave se desintegrarían en sus unidades más elementales. Así podríamos estudiarlas y analizar sus propiedades, y quizás adelantarnos a Google en sus valoraciones. No sería difícil entonces manejar a nuestro antojo el posicionamiento web.

Por fin llegamos a la entrada del recinto. Estaba fuertemente monitorizado, pero, por fortuna para nosotros, no había ningún vigilante por allí.

Seguimos las instrucciones de una pantalla situada a la izquierda del coche y acercando la llave que teníamos, una especie de tarjeta de crédito de esas sin contacto, la verja metálica se abrió.

Aquello era enorme, había carreteras en todas las direcciones posibles. No podíamos preguntar a nadie, así que esperábamos ver alguna señal que nos llevara a la cabeza del acelerador.

Después de al menos dos kilómetros en línea recta vimos una bifurcación. Había un cartel que indicaba dos direcciones posibles:

  • “CMS -> 4 km.”
  • “ALICE -> 8,5 Km.”

Lo de CMS sonaba a algo de internet y estaba más cerca, pero lo de ALICE parecía tener que ver con “Alicia en el País de las Maravillas” y desde luego nos pareció mucho más atractivo.

Así que tomamos la dirección ALICE.

Después de unos 8 Kilómetros, de silenciosa carretera escasamente interesante, vimos un edificio muy iluminado que ponía bien claro en su fachada “Alice experiment”. Aunque ni mi amigo ni yo hablábamos inglés, o francés o lo que fuera aquello, se entendió bastante bien.

Eran casi las diez de la noche, pero en aquel edificio había mucho ambiente. Decenas de personas, la mayoría con ropa informal deambulaban por allí como si todas ellas tuvieran algo importante que hacer.

El ambiente era seductor.

Algunos de ellos con bata blanca. Seguramente serían los que llevaban a cabo los experimentos, o por lo menos eran los que más científicos parecían.

Encontramos dentro del edificio una cafetería. Habíamos pasado horas en la carretera, así que un café no vendría mal.

A nadie le extrañó que habláramos español. Pronto nos dimos cuenta de que allí había todo tipo de nacionalidades y por tanto de idiomas. Todos unidos por el lenguaje único de las matemáticas.

Pasaron las horas y el ambiente no decaía. Cumplidas ya las dos de la madrugada y no cesaba de entrar y salir gente. De nuevo caímos en la cuenta de que allí no se paraba nunca. No seríamos capaces de encontrar un hueco en el acelerador para hacer nuestro experimento.

Aquella gente no dormía.

Aunque os estoy contando todo esto como si fuera un único sueño, en realidad se trató de muchas noches de sueños recurrentes. Cada vez que en uno de los sueños nos encontrábamos con un obstáculo, a la noche siguiente teníamos una herramienta que solucionaba el impedimento.

Así fue como una de esas noches en la cafetería mi amigo me explicaba cómo había diseñado una App que servía justo para eso, para introducir los archivos de texto en el acelerador.

La misma aplicación servía también para guardar en una base de datos en nuestro servidor, todos los datos resultantes del choque entre los haces de palabras clave. Además monitorizaba en una especie de vídeo todo el experimento.

Es curioso, ni siquiera le pregunté cómo había hackeado los servidores del CERN. Pero es igual, el caso es que lo había conseguido.

EL EXPERIMENTO
Eran algo más de las doce de la noche, lo recuerdo muy bien. El archivo llamado “Palabras-clave-1.txt” giraría en el sentido de las agujas del reloj dentro del acelerador, y el archivo “Palabras-clave-2.txt” lo haría en el sentido contrario.

Ambos archivos, con sus haces de palabras clave, se encontrarían de frente en el detector “Alice” a una temperatura de -271,7 grados C y al 99,9476 % de la velocidad de la luz.

Eso iba a ocurrir, y ocurrió, a las 00 h. 14’ 16″ AM, y así quedo registrado en nuestra flamante App.

¿Queréis saber lo que pasó?.

Fuimos previsores y habíamos contratado un hosting auto-escalable sin límite de servidores.

La cantidad de datos que salió de aquella explosión controlada llenó más de 1.700 Gigas de memoria en disco duro, repartidas en 37 servidores distintos. El choque en sí produjo alrededor de 210.000 colisiones en un tiempo no superior a 0,007 segundos (Sí, no me he equivocado: 210.000 colisiones en siete milésimas de segundo), pero la lectura de los datos y su volcado a nuestros servidores se prolongó por casi 24 minutos.

Tanto fue así que hubo un pequeño reseteado de otro experimento que se estaba realizando de forma paralela en el Alice. No fue más de un segundo y medio, pero lo notaron.

Estuvimos a punto de ser descubiertos, pero una vez que comprobamos que los datos estaban seguros en nuestros servidores, desaparecimos de allí y no hemos vuelto desde entonces.

LOS RESULTADOS
Aunque os iré contando a lo largo de nuevos post todo lo que hemos descubierto con este experimento, no sería justo que no os avanzara ahora por lo menos lo más significativo de la prueba.

Y sí, os puedo decir que sí existen unas partículas elementales del SEO a las que hemos llamado “Seones”. Son partículas de masa y carga variables.

Según si la carga es positiva o negativa se les llama “Seon-Up” o ”Seon-Down” respectivamente. Aunque a mí me gusta llamarles “Subones” y “Bajones” que es un lenguaje mucho más cercano.

Para explicarlo de forma que lo entienda todo el mundo, los subones son seones en los que su spín gira en el sentido de las agujas del reloj, hacia la derecha.

Es como si hiciéramos girar con la mano una broca que queremos clavar en el techo de una habitación. La presión que ejercemos con nuestro brazo sería equivalente a la cantidad de masa de la partícula y el hecho de hacerla girar hacia la derecha sería el equivalente a darle carga positiva.

Así en este ejemplo, con la presión suficiente, la broca se iría hundiendo en el techo, haciendo que la partícula ascienda, por eso a estas partículas se les llama “Subones”.

Y al revés, dentro del mismo ejemplo, si quisiéramos sacar la broca, giraríamos la muñeca hacia la izquierda (Sentido contrario a las agujas del reloj) y ejerciendo un poco de fuerza hacia abajo, iríamos sacando la broca. La partícula en este caso bajaría, y decimos que tendría carga negativa. A estas últimas partículas se les llamaría “Bajones”.

Bueno. Se entiende más o menos. ¿No?.

Y en cuanto a Google, creemos que lo que hace es calcular la masa que tiene cada seon en cada momento y la multiplica por la carga. Eso da una especie de temperatura asociada a la partícula.

Después aplica la ley de enfriamiento de Newton, comparando la temperatura asociada a la partícula con la temperatura del ambiente fuera del navegador y obtiene el puesto que le corresponde en cada momento en los resultados del buscador.

Creemos que Google hace exactamente eso.

Bien. Pero el motivo de este post era que pudieras decidir entre uno de los dos caminos. Recuerda:

  • El camino corto y difícil, o
  • El camino largo y fácil

Si confías en los descubrimientos que realizo en mis sueños, y crees que puedes sacar provecho de ellos, puedes emprender el camino corto. Es difícil, pero con la ayuda de mis fórmulas secretas, y que nadie más cococe, llegarás pronto a saltarte a Google y posicionarte en los primeros puestos sin apenas esfuerzo.

Si por el contrario te tomas mis experimentos como un cuento ilustrativo, pero poco confiable, quizás deberías seguir esta serie que comienza justo hoy, en forma de tutorial guiado, donde vamos a estudiar y detallar a nivel de microscopio la herramienta “SEMrush”.

Abordaremos y examinaremos SEMrush desde tres perspectivas distintas:

  • Consultas concretas
  • Proyectos, como idea de conjunto (Propios y ajenos)
  • API (Como herramienta para desarrolladores)

Y veremos qué información nos aporta sobre los siguientes puntos:

  • Análisis de palabras clave
  • Estructura de enlaces
  • SEO orgánico y SEO interno
  • Análisis e investigación de la competencia
  • Estructura de contenido
  • Relaciones con redes sociales
  • Estudio sobre inversión de pago en buscadores (SEM)
  • Nuevas ideas e iniciativas de negocio
  • Integración con SEOquake
  • Plantilla de asesoramiento de SEO en contenido
  • Sensor de algoritmo Google

Mientras tanto, si quieres tener una evaluación general de tu propio dominio o de cualquier otro dominio, por ejemplo el de la competencia, basta con que nos digas de qué dominio se trata y aparecerá ante ti un estudio completo realizado por SEMrush.

Es gratuíto e instantáneo y lo puedes tener ahora mismo.

  

Todos dicen que SEMrush es una muy buena herramienta para profundizar en este mundo del posicionamiento web, llegando a controlar no sólo nuestras páginas, sino también las de nuestra competencia.

Eso es lo que todos dicen, pero nosotros vamos a averiguar si eso es verdad.

El camino de SEMrush es el camino largo y fácil. También existe el otro, el de mis sueños.

Tú eliges.

Arsenio Baluarte.

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